El acuerdo comercial provisional entre el Mercosur y la Unión Europea entró en vigor el 1° de mayo de 2026 con una asignatura pendiente: los cuatro socios del bloque sudamericano no lograron consensuar antes de esa fecha cómo distribuir internamente las cuotas de exportación con arancel preferencial que Bruselas otorgó al conjunto del bloque. Para la miel, el contingente inicial fijado es de 7.500 toneladas anuales con arancel cero, umbral que crecerá de forma escalonada hasta alcanzar las 45.000 toneladas al cabo de cinco años. Antes del 1° de mayo, ese producto tributaba un 17,3% para ingresar al mercado europeo.
La ausencia de un acuerdo de reparto activó por defecto el mecanismo conocido como FIFO —first in, first out, o «primero llegado, primero servido»—, un sistema que la propia administración uruguaya anticipó días antes de la entrada en vigor. El ministro de Economía y Finanzas de Uruguay, Gabriel Oddone, lo resumió con precisión antes del arranque: «El primer que llega es el que tiene la cuota establecida». Sin reglas de distribución pactadas entre Buenos Aires, Brasilia, Asunción y Montevideo, la ventana arancelaria quedó abierta en régimen de libre competencia dentro del bloque.
El primer certificado habilitado bajo el nuevo sistema fue emitido el 5 de mayo de 2026. Se trata del documento identificado como C-ARG-MERCOSUR-UE-TRQ-HY-000001, que corresponde a un cargamento de 22 toneladas de miel natural a granel despachado por la empresa Apícola Danangi, radicada en Concordia, Entre Ríos. El importador es la firma alemana Langnese Honig GmbH & Co. El envío fue supervisado por técnicos del Centro Regional Entre Ríos del SENASA, que verificaron condiciones de extracción, homogenización y protocolos de muestreo exigidos por el tratado. El canciller argentino Pablo Quirno difundió el certificado desde su cuenta en la red social X mientras viajaba a Estados Unidos junto al presidente Javier Milei para participar de la Conferencia Global del Milken Institute.
La disputa sobre la distribución interna de los cupos no es nueva ni exclusiva de la miel: afecta a los 21 contingentes arancelarios que la UE otorgó al bloque en distintos rubros. En el caso de la miel, las posiciones nacionales quedaron expuestas antes del 1° de mayo. Paraguay planteó formalmente que le correspondía al menos el 25% del cupo, invocando el principio de equidad entre los cuatro socios fundadores del bloque. La Cancillería paraguaya argumentó que una distribución por orden de llegada perjudica a los países con menor infraestructura exportadora y menor volumen histórico de comercio con Europa. Uruguay y Argentina, en cambio, plantearon que la distribución debería reflejar el comercio efectivo de cada país con la UE en cada producto. Brasil, el mayor exportador del bloque en términos generales, propuso tomar como base el comercio con el mundo entero, una posición que ampliaría su porción relativa en la mayoría de los cupos.
Ninguna de estas posturas alcanzó consenso antes del arranque, y el sistema FIFO quedó operativo como solución de hecho. En paralelo, sectores industriales argentinos propusieron incluir una «cláusula gatillo» para que los volúmenes no utilizados por un país dentro del período volvieran a un fondo común disponible para los demás socios, evitando que el Mercosur pierda capacidad de exportación total frente a la cuota asignada por Bruselas.
La negociación sobre el reparto no quedó resuelta con la entrada en vigor del acuerdo. Según consignó la prensa especializada regional, la discusión sobre criterios de distribución continúa abierta para todos los productos sensibles, entre ellos la carne bovina, el arroz, los lácteos y el etanol, además de la miel.
Antes de que Argentina emitiera el primer certificado de miel, Uruguay fue el primero del bloque en concretar una exportación bajo el nuevo régimen arancelario. El 4 de mayo de 2026, la empresa Ciupsa despachó 28 toneladas de merluza con destino a Lituania a bordo del buque Xiamen Express de la naviera Hapag-Lloyd. La Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU) destacó la operación. Ese producto enfrentaba antes del acuerdo un arancel del 15%, que quedó eliminado desde el primer día de vigencia del tratado.
En el rubro específico de la miel, la situación de Uruguay y Paraguay fue más acotada. Los cuatro socios ingresaron al régimen FIFO sin cuotas asignadas por país, lo que puso en desventaja estructural a los exportadores con menor volumen de operaciones, menor capacidad logística o documentación menos preparada para actuar desde el primer día. El sistema opera por certificados de cuota disponibles que se asignan a medida que llegan las solicitudes, sin reservas por país ni mecanismo de protección para productores más pequeños.
El sector apícola argentino opera a una escala que no tiene equivalente en el resto del bloque en este rubro. Según datos oficiales del SENASA y del Ministerio de Agricultura, el país cuenta con más de 4 millones de colmenas declaradas, distribuidas en 22 de las 23 provincias, con más de 22.000 apicultores registrados y una producción anual que supera las 75.000 toneladas. En el primer trimestre de 2026, el sector exportó 73,9 millones de dólares, lo que representó un incremento del 93,7% respecto al mismo período de 2025. En volumen, entre enero y marzo de 2026 se despacharon 29.887 toneladas, frente a las 13.638 del mismo trimestre del año anterior.
En ese contexto, Entre Ríos figura como una de las dos provincias con mayor concentración de colmenas y productores registrados a nivel nacional. La empresa que concretó el primer embarque bajo el acuerdo, Apícola Danangi, tiene 35 años de trayectoria y opera actualmente con 14.000 colmenas, según consignaron medios especializados.
La apicultura paraguaya y uruguaya opera en un orden de magnitud diferente, con volúmenes de producción y exportación considerablemente menores, lo que incide directamente en la capacidad de respuesta inmediata ante una ventana comercial con cronología incierta como la que abrió el 1° de mayo.